EL PODER DE DIOS EN NOSOTROS

Introducción

Los seres humanos somos cuerpos con energía. Y esa energía la transmitimos continuamente a los que nos rodean y a las cosas que están a nuestro alcance.
Una prueba de ellos es cuando aveces tocamos algo o a alguien y recibimos una descarga eléctrica.
esa es la energía que transmitimos a las personas también. hoy en día hay máquinas que se mueven a través de los impulsos eléctricos de la mente. La tecnología está tan avanzada que ha empezado a implementar nuestra carga corporal de energía para hacer tareas laborales y tal vez en algún futuro cercano, conducir autos, o mover objetos en el hogar. Pero la cuestión aquí es que Dios puso energía vital en nuestro cuerpo y así nos movemos.
GÉNESIS 2:7
Formó, pues, El SEÑOR Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente.

Esa energía es el poder de Dios en nosotros, es la vida, y esa vida y poder están en nosotros.

Ese soplo de vida es el poder de Dios que nos mueve y que lo podemos no sólo sentir, sino también usar. El espíritu es la carga de poder que nos mueve, es nuestra energía, nuestra vitalidad.

Podemos añadir que el big bang" con el que dicen se creó el universo es la explosión energética que Dios utilizó para acomodar cada planeta, estrella y galaxia en su lugar. De repente ¡¡¡BOOM!!! fue la noche y la mañana un día.
En fin, así como Dios es un ser que transmite energía, así mismo nosotros hechos a su imagen y semejanza hacemos lo mismo.

1- SOMOS PORTADORES DE PODER (GÉNESIS 1: 28)

a- El primer poder que Dios otorgó al hombre es el de ser Señor de las cosas terrenales bajo la dirección de Dios en lo espiritual. Ese poder terrenal fue entregado a Satanás por medio de la desobediencia, el cual pasó a ser el nuevo administrador espiritual del mundo a través del hombre en lo terrenal.

b- Dios en su misericordia no desampara al hombre dejándolo a su suerte, sino que dota al hombre ya no de poder terrenal como al principio, sino de poder y autoridad para gobernar no el mundo el terrenal sino el espiritual. (LUCAS 10: 19). 

c- Ese poder no se manifestaría en el hombre hasta la venida del Espíritu Santo. Hasta entonces Dios sólo usaría a unos pocos para sus propósitos y para guiar a los demás.

d- Cuando vino el Espíritu Santo ese poder dejó de ser de unos pocos, sino que gracias a la redención empezaría a ser de todos lo que invoquen su nombre. (HECHOS 1:8)

2- TENEMOS AUTORIDAD PARA USAR ESE PODER (ÉXODO 14: 15, 16)

Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: ¿Por qué me das voces? Di a los hijos de Israel que marchen.  Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo; y entren los hijos de Israel por en medio del mar en seco. 

a- La vara representa la autoridad y el carácter de Dios en el hombre, dentro de esa autoridad que Dios delega esta el poder. La autoridad de ordenar al obstáculo que se quite y el poder de lograr que se cumpla ese objetivo. 

b- El poder no se manifiesta sólo con creer, sino en declarar la Palabra haciendo uso de la autoridad. Jesús dijo, SI TIENEN FE, le DIRÁN a ese monte que se quite y ese monte se quitará (parafraseado).
entonces primero hay creer, luego declarar.

c- Moisés ordena al mar que se abra y el mar obedece, no a Moisés, sino al poder que está en él de parte de Dios. el hombre sin Dios no tiene autoridad espiritual ni poder.

d- nosotros no sólo tenemos poder de Dios sino también autoridad para quitar obstáculos espirituales y no está demás decir que también los terrenales.

e- Dios le dice a Moisés ¿por qué clamas a mí? en otras palabras el Señor le estaba diciendo: NO ES MOMENTO DE ORAR, SINO DE USAR EL PODER QUE TE DI.

f- En los momentos cruciales de nuestra vida, no siempre tenemos el tiempo suficiente para hacer una oración o un clamor, sino sólo para tener fe y declarar con autoridad en contra de los enemigos y obstáculos que nos estorban y no nos dejan avanzar. Tenemos el poder para derribar gigantes, para destruir fortalezas, para pelear contra todo imperio espiritual que se levanta contra nosotros en cualquier área de nuestra vida.

g- La Palabra de Dios no sólo hay que creerla, hay que confesarla, declarar las cosas que no son como si fueran. y usarla con la certeza de que no vuelve vacía. La Palabra de Dios no está sólo en un libro, ni esta lejos de nuestro alcance. La Palabra de Dios está en nuestra boca y nuestro corazón.